Prohíben venta y consumo de animales salvajes y bajan las emisiones de CO2 en China: Los pequeños “respiros” al medioambiente que provoca el coronavirus

El coronavirus o COVID-19 está dando un pequeño respiro al medioambiente en China, país de origen, tras prohibir la venta y consumo de animales salvajes, muchas veces víctimas de tráfico, además de evidenciar una notoria disminución de las emisiones de CO2 en las grandes ciudades del gigante asiático, producto de la casi total paralización de la producción económica que ha generado la expansión de esta epidemia, sin embargo este positivo efecto podría ser solo momentáneo.

Mientras funcionarios de la OMS y expertos estadounidenses dicen que aún es demasiado pronto para declarar el nuevo coronavirus como una pandemia, si advierten que es ahora el momento de prepararse.

Con más de 2700 muertos a la fecha -la gran mayoría en China- y sobre 80 mil casos globales, el COVID-19 está dando un pequeño respiro al medioambiente en el país de origen, al prohibir la venta y consumo de animales salvajes, a lo que se suma la evidente disminución de emisiones de CO2 en las grandes ciudades del gigante asiático producto de la casi total paralización de la actividad económica e industrial en el país.

El respiro que dejaron las vacaciones de Año Nuevo Lunar

Las vacaciones de Año Nuevo Lunar, que cayeron el 25 de enero, se prorrogaron de facto hasta el 10 de febrero en China. Desde entonces, debido a las drásticas medidas de contención y a las restricciones a la circulación para frenar la epidemia, muchas fábricas permanecen inactivas o funcionan a media máquina.

Como consecuencia, el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero han disminuido en 100 millones de toneladas en comparación con el mismo período el año pasado, según un estudio difundido por el sitio especializado Carbon Brief.

En efecto, en las semanas comprendidas entre el 3 y el 16 de febrero, las emisiones de CO2 se acercaron a los 300 millones de toneladas, según el estudio realizado por los expertos del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA) con sede en Finlandia. Sin embargo, en las dos semanas siguientes a las vacaciones de Año Nuevo en 2019, el país había emitido 400 millones de toneladas.

“La reducción del consumo de carbón y petróleo muestra una disminución de, al menos, un 25% de las emisiones con respecto al período comparable el año pasado”, equivalente a una reducción del 6% de las emisiones mundiales durante el período, señala el estudio.

Una caída de este tipo durante dos semanas podría representar, en sí misma, una reducción de aproximadamente el 1% de las emisiones anuales de la segunda economía mundial.

Sin embargo, para los investigadores se necesitan mucho tiempo para poder decir si las emisiones realmente han alcanzado su punto máximo, asegura Kelly Levin, asociada principal del programa climatico global de World Resources Institute.

La investigadora asegura que hay una forma en que incluso una desaceleración percibida en las emisiones podría ser contraproducente. “Los países que asisten a las conversaciones climáticas de la ONU de este año pueden estar inclinados a reducir su ambición de recortar la contaminación si tienen una creencia poco realista de que las emisiones ya han empezado a caer. No podemos ser complacientes”, aclara Levin.

Prohibición de venta y consumo de animales salvajes

Otro de los pequeños saldos positivos que arroja esta epidemia es la decisión de China de prohibir “completamente” y de forma inmediata el comercio y el consumo de animales salvajes, una práctica que supuestamente contribuyó a la propagación del nuevo coronavirus.

Así lo informó este lunes 24 de febrero la televisión estatal del gigante asiático. En la información entregada señalaron que el comité permanente del Parlamento chino se reunió este lunes y aprobó una propuesta “para prohibir completamente” el comercio de animales salvajes, “abolir la mala costumbre de consumir animales salvajes y proteger de forma eficaz la salud y la vida de la población”.

La resolución prohíbe el consumo de animales salvajes terrestres de “importante valor social, científico y ecológico” que estén bajo protección estatal, así como otros animales salvajes terrestres que sean criados en cautiverio.

La medida también prohíbe por completo la caza, el comercio y el transporte de animales salvajes terrestres que son criados en la naturaleza para luego ser sacrificados para consumo humano.

Además, impone severos castigos a las personas que estén implicadas en el comercio o el consumo de animales salvajes.

Quienes incumplan la prohibición serán castigados con multas derivadas de la aplicación de las leyes ordinarias y de protección de la fauna y la naturaleza de China.

De igual forma, el Parlamento chino estableció que el uso de animales salvajes para usos distintos del consumo humano, como la investigación científica, quedará sometido a estrictos controles y a procedimientos de inspección en cuarentena.

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