Presentan ambicioso plan para convertir a Europa en el 1er continente neutro en emisiones de CO2 en 2050

La Comisión Europea (CE) presentó ayer martes una estrategia que movilizaría un billón de euros en inversiones durante esta década con el fin de que la Unión Europea (UE) se convierta en el primer continente en neutralizar emisiones de CO2 en 2050.

Bautizada como Plan Europeo de Inversiones Sostenibles, la estrategia constituye el pilar financiero del Pacto Verde, que -además de la neutralidad climática- plantea endurecer los objetivos de reducción de emisiones de carbono para 2030, según consigna la Agencia de Noticias EFE Verde.

De acuerdo a esta información, los cálculos de Bruselas, para cumplir las metas actuales, requerirán al menos 260.000 millones de euros adicionales al año. El objetivo del Plan de Inversiones es que el sector público lidere el financiamiento de la transición ecológica, pero con la intención que el privado termine aportando el grueso de los fondos.

“Estamos enviando una señal clara a las autoridades públicas, empresas e inversores: tenemos que pensar ‘verde’ cuando invertimos”, dijo el vicepresidente económico de la CE, Valdis Dombrovskis, al presentar la iniciativa en la Eurocámara.

De acuerdo con el Plan, unos 500.000 millones de las inversiones saldrían del presupuesto comunitario, mientras que InvestEU -sucesor del llamado Plan Juncker de inversiones- movilizaría unos 279.000 millones en apoyo a proyectos ecológicos, sobre todo del sector privado.

Otros 114.000 millones vendrían de fondos de los Estados, que tendrán que cofinanciar ciertas iniciativas, y 100.000 del Mecanismo de Transición Justa destinado a las regiones peor posicionadas, según los cálculos de Bruselas.

Ayuda a las regiones

Los países del Este, más dependientes de los combustibles fósiles y más reacios a la ambición verde de Bruselas, venían reclamando ayudas para llevar a cabo una transición que tendrá un importante impacto social y laboral.

La promesa de este Mecanismo allanó el camino para que Hungría y República Checa aceptasen la neutralidad climática en 2050 y su puesta en marcha podría acabar de vencer las reticencias de Polonia, único país que no suscribió ese compromiso.

La Comisión plantea en concreto un Fondo de Transición dotado con 7.500 millones de euros del presupuesto comunitario, a los que se sumarían una parte de los fondos de cohesión -estructurales y sociales- que reciba cada país y aportaciones de los presupuestos estatales.

En función de las contribuciones nacionales, el Fondo podría movilizar entre 30.000 y 50.000 millones de euros en siete años en forma de subvenciones.

El Mecanismo de Transición Justa se completaría con el apoyo del programa InvestEU para movilizar unos 45.000 millones sobre todo en inversiones privadas y una facilidad del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para impulsar el apoyo público, a razón de entre 25.000 y 30.000 millones de euros.

Planes territoriales de transición

Para beneficiarse de estos fondos los países tendrán que presentar planes territoriales de transición para las regiones en cuestión, que deberán recibir el visto bueno de la Comisión.

Las ayudas podrán utilizarse para la reconversión económica de las regiones, la recalificación de los trabajadores, la adaptación de instalaciones para nuevas actividades o la incorporación de energías limpias.

A la hora de atribuir el dinero del Fondo de Transición entre los países se tendrán en cuenta a las regiones que tengan industrias intensivas en emisiones y actividades de extracción o producción de carbón, petróleo de esquisto o turba, y en particular su tasa de cesantía. También influirá el nivel de riqueza de cada Estado.

Las cifras propuestas por la Comisión deben todavía recibir el visto bueno de los países dentro de la negociación del presupuesto comunitario 2021-2027. Fuentes comunitarias advierten de que aplicar “recortes importantes pondría en peligro” el Plan y “no son aceptables”.

Por su parte, organizaciones ecologistas como la Red de Acción Climática o Amigos de la Tierra celebraron el impulso financiero que la Comisión pretende asociar al Pacto Verde, aunque reclamaron más ambición y criticaron que no se excluya la financiación a proyectos relacionados con los combustibles fósiles, como el gas.

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