Empresa chilena que produce alimento para animales a partir de larvas de moscas se abre al mercado norteamericano.

Desde 2014 la empresa Food for de Future (F4F) aprovecha el potencial de los insectos para desarrollar productos alimenticios dirigidos a animales, con un alto nivel nutricional, lo que les ha permitido seguir escalando peldaños para su globalización, ofreciendo productos 100% circulares y por tanto sustentables.

Un importante avance en su consolidación como productores de alimentos sustentables, está dando la empresa “Food For The Future” (F4F) con su internacionalización y llegada de sus productos a Estados Unidos.

En efecto, las innovadoras harinas de alto contenido proteico destinadas a la alimentación de salmones, aves y mascotas, se obtienen a partir de larvas de mosca procesadas y alimentadas con residuos orgánicos, lo que demuestra que su potencial de desarrollo va directamente relacionado con la sustentabilidad del producto ofrecido.

Su centro de operaciones es un criadero de insectos en Puerto Montt, que se dedica a la valorización de residuos orgánicos y la producción de alimento para animales en base a larvas de moscas.

La empresa es pionera en el cultivo de Hermetia Illucens, comúnmente conocida como Mosca Soldado Negro, cuyas larvas se alimentan de residuos orgánicos y son capaces de transformar 15 toneladas de desechos destinados a la basura, en 1 tonelada de proteína.

Al llegar al peso adecuado, F4F transforma estas larvas en harina proteica y otros productos con alto nivel nutricional, los cuales pueden ser utilizados para la alimentación de aves, peces y mamíferos en reemplazo de la harina de soya o pescado, cuyas producciones tienen un impacto ambiental muy alto asociado a deforestación en el primer caso y pesca desmedida en el segundo.

Así F4F resuelve dos problemas ambientales clave de nuestro sistema alimentario. Primero el uso desmedido de recursos naturales y profundización del sobregiro ecológico y segundo el desperdicio de residuos orgánicos, que equivalen a más del 30% de los alimentos producidos mundialmente.

“Sabemos que los residuos orgánicos ya no pueden seguir yendo a la basura y creemos que valorizarlos por medio de “upcycling” con insectos es la mejor manera de impulsar la economía circular en el sistema alimentario”, comentó Cristían Emhart, Gerente General y Cofundador de F4F.

Los inicios

Según explica el asesor de producción de la compañía, Francisco Serra, fueron varios los motivos que los impulsaron el 2014 para crear la empresa. “Vimos que la población humana seguirá creciendo y que las fuentes clásicas de acceso a nutrientes parecen estar en su peak. Un ejemplo son las pesquerías, que alcanzaron su máximo histórico en los ‘90. También pudimos ver que muchos alimentos que se producen no alcanzan su destino final y, en el camino, son desechados como residuos orgánicos, lo que nos parece absurdo. Considerando estos elementos, nos dimos cuenta de que había una oportunidad en reciclar los desechos orgánicos y devolverlos a la sociedad como nutrientes de la más alta calidad. ¿Cómo hacerlo? Mirando la naturaleza, entendimos que debíamos ocupar el poder de los insectos, que son recicladores naturales. Es así como nació Food For The Future (F4F)”,

Esta empresa –que contó con apoyo de distintas líneas de financiamiento de Corfo en su gestación– cuenta hoy con una planta de proceso ubicada en el sector de Chinquihue, en la Región de Los Lagos. Allí se reciben, día a día, desechos orgánicos que son recogidos en distintos puntos de la zona. Estos sirven de alimento para la mosca soldado negro, que fue el insecto escogido para su cultivo y procesamiento, porque tarda alrededor de doce días hasta llegar al tamaño larval bajo el cual es cosechado.

“Nos enfocamos en la mosca soldado negro debido a su excelente aporte nutricional, porque está presente en Chile y porque la especie no es considerada plaga, pues el individuo adulto no se alimenta; su rol es solo reproductivo. Las larvas son las que les proporcionan toda la nutrición a los adultos y, por lo tanto, contienen un alto contenido de proteínas y aceite. Es en esta etapa de larva cuando son cosechadas”, explica el profesional.

Por su parte, Gonzalo Urquieta, gerente de producción, destaca que “estamos reciclando nutrientes que de lo contrario irían directo al vertedero. Cuesta creer que en doce días las larvas aprovechan prácticamente todo lo que se les ofrece y lo que queda –fecas y restos de alimento– sirve de fertilizante para plantas. No generamos residuos, ocupamos todo para dar paso a productos de alto valor nutricional”.

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