El transporte aéreo se debate entre la rapidez en el traslado y los altos niveles de contaminación ambiental que provoca

En el actual escenario de crisis climática planetaria, la aviación es, por lejos el modo de transporte con mayor impacto ambiental y al mismo tiempo es el que más rápidamente crece en el mundo por sobre cualquier otro sector. En efecto, mientras las emisiones mundiales de CO2 aumentaron un 25 % entre 1990 y 2010, las de la aviación se incrementaron más de un 70 % en el mismo período, señala el informe elaborado por la red ambientalista “Stay Grounded”, sin embargo -añade el informe- este medio de transporte es muy elitista puesto que solo el 10% de la población mundial se ha subido a un avión alguna vez en su vida.

El precio de los vuelos se ha ido abaratando en las últimas décadas en todo el mundo, de hecho en la actualidad un pasaje aéreo es 60% más barato que en 1970. Dichos costos se han reducido gracias a las compañías aéreas conocidas como “low cost” (bajo costo), a la competencia desleal, al aumento de la eficiencia y, sobre todo, a la desregulación del sector, que desde los años ochenta es subvencionada por los gobiernos en casi todo el mundo de forma desproporcionada librando de impuestos los combustibles fósiles con que se abastecen.

Todo ese cóctel de incentivos a la industria aeronáutica ha propiciado que volar forme parte del estilo de vida de un número cada vez mayor de personas. Sin embargo, menos del 10 % de la población mundial ha tomado alguna vez un avión, lo que convierte a este medio de transporte en uno “muy elitista”, según el informe “Decrecimiento de la aviación: la reducción del transporte aéreo de manera justa“, elaborado por la red “Stay Grounded” con base de operaciones en Austria.

En esta red ambientalista está la organización española Ecologistas en Acción, quienes presentaron esta semana este informe del impacto del transporte aéreo en el mundo, que deriva de las conclusiones y análisis realizados durante la conferencia internacional “El decrecimiento de la aviación”, realizada en Barcelona en julio de 2019, ocasión en que durante tres días, alrededor de 150 participantes de más de 15 países debatieron sobre las perspectivas de esta industria en el mundo, bajo el escenario de emergencia climática actual.

Entre las conclusiones contenidas en el informe, destaca la propuesta de “eliminar el sistema de privilegios de la aviación”, que goza de “numerosas exenciones de impuestos a nivel global”, a pesar de ser -dentro de la industria del transporte- “la más contaminante”.

Según este informe. las emisiones de efecto invernadero de la aviación contribuyen entre un 5 % y un 8 % al calentamiento global y podrían multiplicarse por ocho de aquí al 2050.

Al problema de las emisiones actuales se añaden unas expectativas de crecimiento anual de la industria aeronáutica del 4,3 por ciento en las próximas décadas.

“No es cierto que el sector de la aviación contribuya con solo un 2 por ciento al calentamiento del planeta” como señala “repetidamente” la industria de la aviación, sino que lo hace al menos más del doble de esa cifra, porque además de dióxido de carbono los aviones emiten ozono, metano y otros gases, advierte el portavoz de Ecologistas en Acción Pablo Muñoz.

Las emisiones de la aviación contaminan además con hollín, estelas y nubosidad inducida, que asimismo provocan daños en la salud, además de ambientales, mientras la construcción de aeropuertos destruye ecosistemas y hábitats naturales, según indica el informe.

Las cifras de vuelos y contaminación “son muy elevadas, inaceptables en una situación de emergencia climática como la que estamos viviendo”, comenta Pablo Muñoz.

Tampoco es viable a corto plazo una aviación sostenible, porque no hay alternativas verdes en el sector. “No existen aviones eléctricos que puedan hacer vuelos comerciales”, advierte la coordinadora de Transporte de la misma organización ecologista, Nuria Blázquez, quien agrega que los vuelos “podrán ser más eficientes, pero habrá muchísimos más, por lo que esa eficiencia no nos servirá de nada”

El informe también recuerda que evitar una crisis climática inmanejable requerirá un esfuerzo sin precedentes para reducir a la mitad el uso de combustibles fósiles en menos de 15 años y eliminar, casi por completo, su uso en 30 años. Mientras tanto, la industria de la aviación está planeando una expansión gigante. Las medidas actuales y previstas no abordan la raíz del problema, que es el crecimiento del sector. Más bien, desvían la atención de la necesidad de reducir radicalmente la aviación, especialmente en los países del Hemisferio Norte, lo que desde la perspectiva de la red ambientalista Stay Grounded es un paso necesario para alcanzar un sistema de transporte justo y ecológico que fomente la justicia climática.

Para leer el informe completo pinche aquí

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