Anchoveta se recupera en el norte de Chile, pasando de sobreexplotada a subexplotada

La semana pasada la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), publicó su Informe Anual Estado de Situación de las Principales Pesquerías Chilenas 2019, que mostró cifras poco alentadoras para la pesca en Chile, al dar cuenta que un 67% de las pesquerías del país aún se encuentran sobreexplotadas o colapsadas. Por el contrario, el buen manejo que ha tenido en los últimos años la anchoveta, en el que han participado activamente, además de la Subpesca, la industria pesquera y la pesca artesanal, han hecho que este recurso haya mostrado una franca recuperación entre las regiones de Arica y Antofagasta, lo que puede dar luces de lo que se debería hacer con otras especies para darle sustentabilidad a la captura de esos recursos marinos

Las poco auspiciosas cifras del Informe indican que -por ejemplo- la Merluza común, más conocida como la pescá, que cumplió siete años sin evidenciar ninguna mejoría significativa en su estatus, continuando en un estado crítico de conservación y, pese a ello, su cuota de extracción para 2020 se aumentó en un 19%; lo mismo pasa con la merluza austral, que se encuentra sobreexplotada desde 2013 y, sin embargo, se autorizó un aumento en su cuota, a lo que se suma el desconocimiento sobre el estado de 17 pesquerías, algunas de ellas de gran relevancia para el país, como el erizo rojo, el loco, las algas pardas, entre otros. De hecho, según confirma el informe, gran parte de las pesquerías de importancia comercial llevan más de diez años al borde del colapso o ya colapsadas. 

Asimismo, del informe se puede desprender la recuperación del jurel, especie que -según indicaron desde la organización ambientalista Oceana- se administra a nivel internacional, ya que estuvo en estado de colapso debido a la sobreexplotación industrial entre 2006 y 2011, pero gracias a la aplicación del principio precautorio en la toma de decisiones de las cuotas de pesca, hoy se encuentra recuperada.

Anchoveta de sobreexplotada a subexplotada

El respiro en este -poco auspicioso- panorama viene a cargo del recurso anchoveta, que evidenció que el stock comprendido entre las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, pasó de un estado de sobreexplotado a subexplotado.

Para Carlos Merino, biólogo marino y director ejecutivo del Centro de Investigación Aplicada del Mar (CIAM), el éxito en el aumento de la biomasa  de anchoveta en el norte de Chile se debe principalmente a la vigencia de normas de manejo flexibles y de ágil aplicación, diseñadas e implementadas a través del Comité de Manejo, órgano colegiado que ha liderado las medidas de administración y está integrado por ejecutivos y trabajadores de  las empresas pesqueras con operaciones en el norte de Chile, los pescadores artesanales de la zona, la Subsecretaría de Pesca, el Servicio Nacional de Pesca y el CIAM.

Según explicó Merino a Agenda Sustentable, entre las acciones desarrolladas por este Comité están las vedas voluntarias, “que implican un costo para las empresas pesqueras y sus trabajadores, porque significan muchas paralizaciones voluntarias de pesca, aún sin veda formal”. Según aclara el director del CIAM, a las vedas voluntarias se suman todos los actores, tanto industriales como artesanales, dejando de pescar por un periodo determinado.

Otra de las medidas utilizadas es el  cierre  de zonas cuando descubren que los especímenes son muy pequeños. “Se van monitoreando permanentemente los sectores donde se encuentran los cardúmenes y si los peces son pequeños, se cierra dicha zonas de pesca, lo que significa que dejan de capturar en esos sectores, para respetar el ciclo de crecimiento”, aclaró el investigador.

El Medio Ambiente y Los Reclutas   

De acuerdo a los análisis del Comité de Manejo, Carlos Merino recuerda que el medio ambiente ha sido otro factor favorable para el aumento de la anchoveta en el norte de Chile.

“Lo que se denomina el proceso de reclutamiento -que significa dejar que los especímenes más jóvenes puedan avanzar en las distintas etapas de crecimiento- está muy condicionado por el medio ambiente. Factores como la temperatura del agua, la salinidad y la intensidad de la  surgencias de aguas desde el fondo del mar, entre otros parámetros, son claves para que los especímenes jóvenes avancen en el proceso de reclutamiento y así completar el ciclo de reproducción y aumento de la especie”, explicó el investigador.

Carlos Merino aclaró también que el ciclo de vida de la anchoveta tiene características particulares, como su rápido crecimiento. “El ciclo de la anchoveta es corto, porque no vive más de tres años y las hembras tienen varias tandas  reproductivas  al año, con la posibilidad de desovar miles de huevos cada vez”, explica el biólogo marino, indicando que los meses más fértiles del año son entre agosto y septiembre, fecha en que aparecen los nuevos especímenes, época en que se detiene la pesca, para evitar su captura.

De esta manera y tras varios años de trabajo consecutivo, han logrado en el norte de Chile cumplir el objetivo de pasar de la sobre explotación a la subexplotación de la especie, gracias al manejo sostenible del recurso.

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