Al menos 200 mil millones de dólares requiere como ayuda la industria aérea para darle sustentabilidad a las compañías y superar la mayor crisis de su historia

Otra de las graves crisis que ha provocado a nivel mundial la pandemia de coronavirus es la de la industria aérea. Mientras en Sudamérica Latam Airlines propuso a sus más de 43 mil trabajadores rebajar sus sueldos por 3 meses en un 50% para darle sustentabilidad a la compañía; los cálculos de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), indican que para compensar las pérdidas mundiales de estos meses, se requieren a lo menos 200 mil millones de dólares en apoyo financiero directo, para evitar millones de despidos directos e indirectos en las compañías aéreas alrededor del mundo

Este jueves Enrique Cueto, el CEO de Latam Airlines, la mayor compañía aérea de Sudamérica, profundizó -a través de una carta a todos sus empleados- lo que hace unos días había adelantado en un video masivo enviado a sus trabajadores: La necesidad de reajustar temporalmente los sueldos de la mayoría de sus empleados en un 50% para poder afrontar la mayor crisis económica de la historia de la aviación mundial y así darle sustentabilidad a la compañía en sus diferentes filiales.

En la carta expuso los esfuerzos que están realizando para velar por la sustentabilidad del grupo, que cuenta con más de 43 mil empleados entre los países donde operan. Por ello, comenzaron las conversaciones con los sindicatos para hacer efectiva esta reducción salarial temporal, a partir del 1 de abril y hasta junio, fecha en la que prevén podría comenzar el repunte.

Cálculos de IATA

Es que la crisis mundial que ha generado el coronavirus, se ha expandido a la industria del transporte aéreo, profundizándose con el paso de los meses. En efecto, las compañías aéreas de todos los continentes se han visto muy afectadas por esta pandemia y necesitan una ayuda de emergencia de al menos 200.000 millones de dólares, según cálculos de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA).

Esta ayuda puede traducirse en “un apoyo financiero directo” a las compañías de transporte de pasajeros y de mercancías para compensar su carencia de ingresos, pero también podría consistir en préstamos y garantías por parte de los gobiernos y bancos centrales o exoneración de impuestos y tasas, explica la IATA en un comunicado.

El 5 de marzo, IATA estimaba que el virus (que al 19 de marzo ya ha causado más de 10 mil muertes) podría costar al transporte aéreo hasta 113.000 millones de dólares en pérdidas de ingresos en 2020.

Pero las condiciones se han deteriorado claramente desde entonces con la prohibición estadounidense a los viajeros procedentes de Europa de entrar en su territorio y el cierre a los no europeos del espacio Schengen.

“Frenar la propagación de la covid-19 es la prioridad absoluta de los gobiernos”, afirma el director general de la IATA, Alexandre de Juniac, en el comunicado. “Pero deben darse cuenta que la emergencia de la salud pública se convirtió en una catástrofe para las economías y para la aviación”.

IATA, que reúne a 290 compañías que representan 82% del tráfico mundial, pide en particular a los países de África y Oriente Medio que ayuden a sus compañías cuyas dificultades amenazan “millones de empleos” directos e indirectos.

“La crisis que atraviesa el sector es mucho más grave y más amplia que después de (los atentados del) 11 de septiembre, la epidemia de SARS (en 2002-2003) o la crisis financiera mundial de 2008”, advierte Alexandre de Juniac.

“Las aerolíneas luchan por sobrevivir. Se han suspendido numerosas rutas en África y Oriente y la demanda ha disminuido hasta un 60% en las rutas que se mantienen”, subraya el expresidente de Air France-KLM.

Según IATA, la participación del transporte aéreo en la economía africana es de 55.800 millones de dólares, favorece 6.2 millones de puestos de trabajo y contribuye con un 2,6% al producto interno bruto del continente.

En Oriente Medio, estas cifras ascienden a 130.000 millones de dólares, 2,4 millones de puestos de trabajo y 4,4% del PIB, respectivamente.

En ambas regiones, los transportistas han puesto en marcha planes de ahorro para limitar el impacto de la pandemia, pero sus reservas de efectivo no superan en promedio los dos meses.

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